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Dos de toros en Beirut

por duende
Publicado el 07 Marzo 2018
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Foto: ABC

¿Por qué nadie enseña historia de la Tauromaquia?, es más, ¿por qué en algunos sitios parece ser de obligado cumplimiento esconder textos, opiniones y publicaciones que versen sobre la materia, e incluso se hace necesario el reprimir, maquillar y disimular cualquier manifestación simpática hacia uno de los puntales de nuestra cultura y país?.

Los ingleses se sienten orgullosos del fútbol pese a los ultras, entonces, ¿por qué no podemos nosotros aplaudir parte de nuestra tradición y raíces?. Hay pasajes de nuestra historia que se han escrito gracias a la Tauromaquia, agradecemos a aquellos que con sus iniciativas hacen posible recordarlo, de eso hablamos hoy en nuestro post.

 

Estoy completamente convencida de que pocos, muy pocos por no decir casi ninguno, son los aficionados a los toros que conocen el detalle de las dos corridas de toros que se celebraron a manos de un jerezano en el año 1961, nada más y nada menos que en Beirut.

Y digo que son pocos, porque en este país nuestro la cultura se cuida poco tirando a nada, y, a pesar de que la Tauromaquia sea uno de los puntales en los que descansa nuestra idiosincrasia, es una de las manifestaciones de arte más descuidadas y vapuleadas por una buena parte de nuestra sociedad, mientras que la otra no tiene más remedio que observar sin poder reivindicar nada.

Por suerte parece ser que el personal se va concienciando y, de igual manera que uno debe tener la libertad suficiente para no acudir a un espectáculo que en su persona no despierte el más mínimo agrado, debería interesarse por lo que eso representa, e incluso ha representado en cada época. Pocos, volvemos al problema de la incultura, saben que ha sido en cada momento un fiel reflejo del panorama sociocultural de una nación aunque algunos quieran caer en demagogias que, por encima de todo, confunden más que acercarse a la verdad.

Pero bueno, no quiero desviarme del tema, si resumimos, al final nos daremos cuenta de que poco, salvo las crónicas de cada tarde de toros en temporada, se habla de toros en un país en el que la Fiesta Nacional debería ser estudiada, al menos por el papel social que siempre ha cumplido, llegando a ser mucho más instructiva para nuestros escolares que, por poner un ejemplo, eso que llamaban ‘Educación para la ciudadanía’.

Nada, o muy poco insisto, se sabe de su parte cultural, y menos en según qué sectores de la población de algunas figuras que pasaron por los ruedos con algo de gloria, pero mucho olvido y pena en sus importantes manifestaciones culturales fuera de las arenas. Si, si, no se asombren, toros y cultura son la misma cosa aunque haya quien se empeñe en disfrazar todo esto bajo un halo macabro.

Pues bien, como les decía tan sólo en algunos casos. Por suerte cada vez más, el personal se preocupa por dar a conocer historias ‘taurómacas’, las cuales, a su vez, son en muchos casos importantes para comprender nuestra sociedad y la evolución de nuestras relaciones internacionales. Es el caso del ciclo de conferencias que se iniciaba la pasada semana en Jerez de la Frontera (Cádiz). Lo cual no quiere decir que no se hagan también aquí en Madrid, que ya veo venir a alguno…

                 

                                   Pepe Belmonte Rodríguez-Pascual y Jerónimo Roldán. (Foto: Pepe Salas)

Allí, en la sala cultural de la ONCE y promovido por la ‘Asociación Tertulia Taurina Jerezana’ dentro de su programa para la promoción de la Tauromaquia, ofreció una interesante conferencia titulada ‘Toros en Beirut en el año 1961’ el escritor y fotógrafo Pepe Belmonte Rodríguez-Pascual, hijo de José Belmonte, responsable de la celebración de esas dos corridas en el país extranjero.

Julio Aparicio, Juan Bienvenida y Juan García Mondeño fueron las tres figuras de la época que se trasladaron al Oriente Medio para actuar frente a ciento veinte mil almas los días 1 y 8 de Octubre del citado año 1961. Se habló también de la figura de José Belmonte, y de cuál fue su papel como empresario de la plaza de toros de Jerez entre los años 1945 hasta 1970.

En aquellos años, y junto a su hermano Juan Belmonte, se hicieron cargo además de la gestión de otras muchas plazas, entre las que se encontraban Cádiz, Granada, Cartagena, Castellón, Ronda, Ayamonte, La línea de la Concepción, Algeciras, Fuengirola y Sanlúcar de Barrameda.

La decisión de dar dos tardes de toros en la ciudad de Beirut parece ser que nació tras una conversación que José Belmonte mantuvo con un amigo de origen libanés pero residente en la Costa del Sol. La conferencia fue ilustrada con material fotográfico y el prólogo del periodista Jerónimo Roldán. En ella además se profundizó en la etapa como apoderados de ambos hermanos.

Matadores de la talla de Rafael de Paula, Andrés Vázquez, Antonio Ordóñez o Curro Romero fueron, entre otros, representados por los hermanos Belmonte en una época en la que ya eran figuras irrepetibles del toreo. A estos nombres se unirían más tarde los de Chicuelo, Antonio Chenel ‘Antoñete’ y José Ortega Cano.

Al acto acudieron diferentes personalidades y profesionales del mundo del toro, a quienes encantó recordar una época en la que Jerez tenía dos Ferias taurinas, una en Mayo y otra en Septiembre coincidiendo con la vendimia, y tres corridas muy señaladas, una concurso, la de la Prensa y la del arte del toreo. A todo esto hay que añadir las ‘Novilladas nocturnas de la Oportunidad’, que se ofrecían en el coso de la calle Circo.

Nombres como Eduardo Ordóñez  (presidente de las Escuelas Taurinas Andaluzas), y los banderilleros Juan Gaona y Pedro Mariscal, entre otros, y varios miembros, tanto de la ‘Asociación de Aficionados Prácticos Taurinos de Jerez’, como de las ‘Juventudes Taurinas Jerezanas’ acudieron en su afán de recuperar lo que ha sido la Fiesta en Jerez.

                                       

                                                                   Plaza de toros de Jerez de la Frontera. (Foto: Pepe Salas)

Tal fue el caso de algunos de los protagonistas de la gesta, también allí presentes, Juanito Belmonte Fernández, uno de los organizadores de la expedición y protagonista junto a su hermano José de ‘La Edad de Oro del toreo en Jerez’, y el picador Juan Gil, cuya misión fue la de custodiar y cuidar los animales de lidia trasladados a Beirut.

Pero volvamos a Beirut. Con mayor afluencia de público que la capacidad de la Plaza México comienza el festejo a ritmo de pasodoble, un pasodoble taurino ejecutado por una banda de música improvisada, una orquesta de trece chavales, afincados en el país pero de procedencia española. Son las tres y media de la tarde, el calor sofocante no impide que los tendidos sean una colorida mezcla de razas. Bizantinos, armenios, hititas, coptos, maronitas, drusos, sumitas y latinos se han puesto de acuerdo y esperan ansiosos el paseíllo.

Doce toros esperan en los corrales, seis para hoy, seis para el próximo domingo, y la casualidad o la suerte quieren que el primero lidiado en Oriente Medio esté herrado con el número 1. Parece ser que defrauda, no es tan fiero como se esperaba a pesar de derribar varias veces al caballo y el gentío no se despabilará del aparente letargo en que se han sumido hasta que llega el cuarto y Aparicio reluce.

En el quinto Juanito Bienvenida se adorna, firmando una faena variada y artística que encandila a los presentes. Los estatuarios de Mondeño hacen el resto, y a la altura del sexto de la tarde el público está más que entregado al espectáculo español. Ni uno sólo de los espectadores se movió de su asiento en la hora y cuarenta y cinco minutos que duró el festejo.

Todos los toreros pasearon trofeos y fueron escoltados por una larga caravana de coches lujosos. Para la segunda tarde se lanzó la propaganda en tres idiomas, árabe, inglés y francés y se empezó a hablar de toros en Líbano con la misma pasión que en la época se hablaba en Sevilla, Madrid o Jerez.

Hubo rueda de prensa y todo, como sucede en todo gran acontecimiento, y un reconocimiento fuera de lo habitual hacia picadores y banderilleros, lo cual, por otra parte, no está nada mal. La cicatriz en el muslo derecho de Aparicio fue fotografiada al enseñarla este en respuesta a la pregunta de un reportero que dudaba si los toros lidiados eran de verdad, y hasta un chiquillo libanés escribió una carta al Presidente del Gobierno pidiendo “permiso para bajar a torear” en el próximo festejo. Lástima que allí no permitan espontáneos y lo llevaran a encarcelar.

          

     Julio Aparicio (Foto: globedia.com)        Juan Bienvenida (Foto: lamontera.blogspot)             Mondeño(Foto: lamontera.blogspot)

Si tuvo éxito la primera tarde de toros la segunda fue ya la locura. Los diarios españoles de la época se hicieron, ¡cómo no!, eco de la noticia. De ellos ABC aseguraba que: «Mondeño no quiere regresar a España sin visitar Jerusalén. Aparicio, en cuyo nombre se acentuó la propaganda, anda entretenido conla hija de un magnatedel petróleo. Bienvenida se pasa las horas escuchando músicamoderna. Cada cual con sus aficiones».

La prensa de Beirut por su parte no cesaba en alabanzas hacia el recién descubierto espectáculo, aunque sus comentarios resultaran en muchas ocasiones algo más que llamativos. Por ejemplo, el diario Le Jour, publicaba:

“La fiesta, grandemente aparatosa e impresionante, ha suspendido el aliento de los espectadores, sobre todo cuando los toreros desafiaban de rodillas a los toros enfurecidos. Los banderilleros han conquistado la admiración general”.

                  

                                       Areneros de los festejos celebrados en Beirut en 1961.  (Foto: ABC)

Otros titulares rezaban así:

La Lucha:

“En Beirut, han luchado tres españoles contra seis toros. El resultado ha sido la muerte de los toros, por supuesto”.

Oriente:

“ Los toros no son tan salvajes ni carnívoros como creíamos”.

Mulillas no había, retiraban los toros tras la lidia con un camión, lo que sí tenían era areneros, al menos eso dice la fotografía que hemos encontrado. No iban muy uniformados pero sí vestidos al uso de la época en según qué estamentos sociales. Ahora, una vez terminado el post me asalta una duda, ¿por qué no seguirían haciendo corridas de toros?, es algo que no acierto a comprender dada la expectación y admiración levantada por el espectáculo español... Será cuestión de investigar, pero eso ya es parte de otro post.

Esperamos tus comentarios, porque seguro que puedes aportar muchos detalles al relato, y, si te ha gustado esperamos que nos compartas en redes.

 

 

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