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Horizontes más cercanos

Publicado el 17 Diciembre 2014
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Foto: La Revista del Ferrocarril

El transporte del futuro podría ser el tren, si, nada de sofisticados artilugios para moverse a modo de complicados aparatos como vaticinaban algunos ‘visionarios’ hace años. Lo acaba de demostrar el gigante de hierro que ha atravesado (casi) el mundo entero, de oriente a occidente en tan sólo 21 días. La experiencia, más que positiva a pesar de ser la primera, colocaría a este medio de transporte en uno de los primeros lugares en cuanto a su efectividad, situada por encima de los barcos en cuestiones de tiempo y del avión en coste.

Mucho se ha hablado estos días sobre el tren que llegó la semana pasada a Madrid procedente de China. Pero poco se ha dicho sobre el cargamento que transportaba, destinado en su mayoría a los comerciantes del polígono industrial Cobo Calleja, en Fuenlabrada donde la mayoría de los mayoristas chinos afincados en España tiene sus almacenes.

40 contenedores que han debido ser cambiados hasta en tres ocasiones por cuestiones de tamaño, concretamente por el ancho de los mismos, y que han traído hasta nuestro País artículos de bazar y consumo como son cubertería, herramientas, artículos de hogar y cocina y, ¡cómo no!, regalos para Navidad.

El punto de partida: la ciudad de Yiwu, es el mayor productor de este tipo de cosas en China, y allí volverá el tren cargado esta vez con productos típicos españoles. Efectivo y rápido (más que el barco y menos que el avión pero más barato) tiene toda la pinta de convertirse en línea habitual tras la experiencia piloto.

Nuestros jamones, aceites y vinos, entre otras cosas recorrerán los 13.052 Km que llevan el tren de vuelta al país oriental, suponiendo a nuestros comerciantes un ahorro de unos 1.000 euros por contenedor, exactamente la misma cifra que se han ahorrado los comerciantes chinos al traer sus productos.

Buenas noticias por tanto para emprender una nueva senda en las relaciones comerciales de ambos países, cuya esperanza y deseo es que el tren se convierta efectivamente en un medio habitual, con todas las ventajas económicas y de tiempo que supondría para estas transacciones entre el lejano Oriente y la vieja Europa.

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